Por segundo año consecutivo, San Isidro se pasó por agua


El agua fue nuevamente el principal protagonista de la fiesta de San Isidro. Después de una celebración pasada por agua, que se tuvo que desarrollar como buenamente se pudo en diferentes lugares, este año, la lluvia volvió a amenazar la fiesta tan especial para los victoreños.


El viernes 12 de mayo comenzaron los actos con la salida desde la plaza de España para recorrer las calles de la localidad acompañado por el Coro Guadalmazán, con diversas paradas en las que se bailaron sevillanas, apareció el rebujito y el jolgorio era notable. Todo ello para llegar hasta el recinto ferial, donde con algo de retraso se realizaron diversas actuaciones a cargo de la Escuela de Baile de Charo Moreno, Silvia Dobao y Cristina Pedrosa.

Al día siguiente llegó el plato fuerte. Recepción de carrozas y desayuno molinero previo a la misa en honor al titular, elección del Romero y la Romera mayor y salida en procesión hasta el recinto ferial nuevamente acompañado esta vez por un tamborilero.

Una vez allí instalados, los diferentes grupos de amigos y familiares fueron conformando sus distintas parcelas para desarrollar sus peroles en armonía y comunión con los vecinos. Los niños se pasaron a los juegos infantiles y los adultos al lomo, el chorizo, la panceta y el arroz.

Por la tarde, el titular regresó a la parroquia aunque la fiesta continuó bajo la melodía del grupo JALEO SUR, que actuó en la carpa del recinto ferial.

Pese a que se previó agua y mal tiempo, la meteorología respecto para un perfecto desarrollo, que no tuvo ningún tipo de incidencias.