La viva llama de la Candelaria


La tarde desapacible no impidió la asistencia a uno de los eventos más señalados en el calendario de festejos de la localidad | El AMPA se hizo cargo de la barra


Los adultos se acercaban con caras de niños y los niños con cara de asombro. Era la candelaria, aquella fiesta que te hacía perderte entre las llamas de los ramones a ritmo de sopaipas y chocolate.
Como todo en la vida, las tradiciones van evolucionando y la fiesta de la candelaria también lo hizo en La Victoria. No hace falta volver a describir como era antaño porque cualquier tiempo pasado siempre nos pareció mejor.
En la última edición, la de 2017, el AMPA volvió a hacerse cargo de la barra para sacar beneficios que permitan paliar las diferentes actividades que realizan a lo largo del año a favor de los niños de la localidad.
A eso de las 18:30, poco más tardar, el fuego comenzó a aparecer desde abajo hacia arriba en el montón de ramas apiladas. Conforme se iba haciendo grande, la gente se dejó caer hacia la hoguera, a mirar con asombro, extasiados, el fuego. En los ojos de cada persona se veían reflejados los recuerdos del día de la candelaria. Porque todos tenemos marcadas aquellos días de comienzo de febrero en los que había candelaria. El mismo que ahora se les marcan a los más pequeños. En unos años, ellos también mirarán al fuego con cara de niños, la misma cara con la que ahora miran con asombro.