La Semana Santa victoreña está muy viva

Fernando López | Van pasando los años y cada primavera, la Semana Santa se acerca y con ella el run run en las conversaciones sobre qué pasará con las hermandades y con las bandas. ¿Habrá costaleros? ¿A qué nivel estará la banda? La respuestas siempre suelen ser negativas, como si se quisiera que eso pasara, como si les alegrara el mal de estas hermandades. En este pueblo, la Semana Santa cada vez es mayor y cada vez es centro de más victoreños y personas foráneas que admiran el buen hacer que aquí se impone.

En este último año, hay dos hermandades –la del Cristo y la de los Dolores- han cambiado de junta directiva en la que han entrado gente joven y con ganas de seguir haciendo crecer esta tradición. Si nos centramos en la primera, la del Cristo de la expiración y nuestra señora de La Victoria, este año ha estrenado el paso de la Virgen y una de las que más en boca de los vecinos está por su “falta” continua de costaleros. Este año, como viene siendo habitual en los últimos años, se ha completado la cuadrilla de los dos pasos de una forma o de otra, entrando jóvenes a formar parte de ellos y a colaborar en otros menesteres diferentes.

Prosiguiendo con la Hermandad del Nazareno, no es de extrañar ver a chavales de quince y 16 años aparecer de debajo del paso para dejar el relevo a otro compañero de su misma edad y raro es el año en el que no se estrena un nuevo costalero. Además, este año ha sido una hermandad innovadora en el diseño del cartel, otra prueba más de que la semana Santa no está muerta.

La Virgen de los Dolores, adorada y querida por la gran multitud, es quizá la más mermada por su salida a ruedas pero que cada año cuenta con su cuadrilla de personas que se meten bajo su manto a desplazar por las calles del pueblo y que apoyan a la hermandad en cualquier acto. Además de haber mejorado su salida con la contratación de una banda.

Precisamente las bandas es otra de las partes fundamentales de nuestra Semana Santa. Con algo más de 2300 habitantes, el municipio cuenta con dos bandas musicales. Una Agrupación Musical, con doce semanas santas a las espaldas y un puñado de victoreños y victoreñas en sus filas, que va dejando el nombre del pueblo allí donde se desplaza como puede ser Aracena o Lanjarón y que antes lo hicieron en Fitur o en la propia Cornellá.

También tiene mención especial –perdón si dejo de ser imparcial en este párrafo pero el corazón también me tira para escribir- la Banda de Cornetas y Tambores Charitas. Una formación nacida hace apenas cuatro años y que en su mayoría está formada por victoreños y victoreñas y que al igual que la otra formación musical, deja el nombre de La Victoria en gran lugar como lo hizo este año en las provincias de Cádiz o Sevilla. En esta formación –al igual que en el resto- se prima por la educación, el compañerismo y en pasar un buen rato.

Fuera de la semana de pasión, tiene un gran lugar la Hermandad de La Virgen de La Torre, sin duda la Hermandad con más devoción de la localidad y que cualquier acto que organiza, moviliza a varios cientos de feligreses que acompañan a la titular y casi sin pedir permiso se muestran proactivos a colaborar y formar parte de sus actos.

Como verán, la Semana Santa está muy viva, todas las Hermandades han vuelto a cumplir un año más con las expectativas, las bandas han sacado sobresaliente pero nunca es suficiente. A los que nos gusta esta fiesta tradicional y cultural nunca nos gusta estancarnos. Cada año se plantean nuevos objetivos, cada año hay nuevos retos que cumplir y para ello se necesitan más personas que se añadan a este proyecto, que es de todos.