Las máscaras regresan al carnaval


Con la creación del 'Baúl de la máscara' dio comienzo el carnaval 2016
El carnaval infantil volvió a llenar las calles

Fernando López. | Uno de los objetivos del nuevo gobierno municipal es potenciarla fiesta de la semana santa y para ello se pretende recuperar el valor bruto que ha caracterizado al carnaval clásico de nuestro pueblo, las máscaras. Actualmente, pomposos disfraces de los personajes más singulares de la televisión y la actualidad conforman la mayoría de las vestimentas que jóvenes y adultos deciden llevar durante el carnaval, dando de lado a la tradicional indumentaria que no era otra que una malgama de ropa vieja, trapos, sábanas y medias que entre todos conformaban un vestido singular que te hacía irreconocible ante el resto.

El pasado domingo 7 de febrero comenzaba el carnaval victoreño con la iniciativa del 'Baúl de la máscara' en la que todos los vecinos aportaban y compartían sus prendas dando como resultado un pasacalles colorido, que además estaba amenizado por la charanga 2X3 calles formado por integrantes victoreños en su mayoría.

Al ritmo de la rapa, Paquito el chocolatero o Mano Escobar y su ¡Qué viva España!, mascaras y demás disfrazados recorrieron las calles de la localidad, haciendo ver que la tradición de la máscara tiene que volver porque un pueblo está formado además de sus habitantes, por sus costumbres y en este pueblo, vestirse de máscara en el carnaval es una de ellas.

Carnaval infantil

El martes, el día de los niños, la afluencia fue incluso mayor que el propio domingo. Y es que los niños tiran mucho. Con iniciativa del Ayuntamiento, gran multitud de niños acompañados de sus papás y mamás bajo su correspondiente disfraz que iban desde coches de choque a piratas pasando por ninjas, caperucita roja, elefantes y una gran variedad de indumentarias, se acompañó al pasacalles. Una marcha que estuvo animada por Pepa Pig y algún que otro perrito conocido de la televisión.

El recorrido finalizó en la Plaza de la Constitución donde se procedió a la habitual actuación interactiva con juego, canciones y concursos para todos los públicos, reforzando de esta manera la fiesta del carnaval en los más pequeños, que en un futuro serán el alma de esta tradición victoreña.